Porque después ‘saludan con sombrero ajeno’, se apropian de sus derechos o coartan su libertad creativa –principalmente–, es que muchos artistas que gozan de nombre y reconocimiento público deciden –o se ven obligados– a romper su contrato con la disquera que les ha producido sus discos, de manera que prefieren regresar al estado en que comenzaron su carrera hace muchos o pocos años: no a la desesperación, esta vez se trata de independencia.
Y es que cuando eran nuevos buscaban el abrazo de una casa disquera que les asegurara, no éxito, sino soporte y trabajo, así que firmaron un contrato por dos tres o cinco discos y con el paso de los años los acuerdos se volvieron menos claros y la relación más ríspida, los intereses cambiaron y no hay marcha atrás.
Claro que siempre hay artistas que logran entendimientos permanentes con sus discográficas, pero hay quienes se han arrepentido de empuñar una pluma y deslizar su tinta sobre un papel lleno de especificaciones y cláusulas con el logo de la empresa y el nombre del interesado.
¿Se necesita un contrato para ser exitoso? Evidentemente no, pero tenerlo aligera la carga de un sinfín de factores como producción, distribución y promoción, por mencionar algunos de los alivios para los beneficiados.
Pero la independencia es otro camino: más gestión, menos presión, más libertad, menos consenso. Unas por otras. Y muchos prefieren ‘la otra’ por la docilidad de las tecnologías para producir y distribuir música de manera digital, sin necesidad de intermediarios, que pese a los riesgos siempre representan una opción para los músicos.
Al final, el único y verdadero factor que hará la diferencia con un artista no es el sello que luce su placa o el canal que reproduzca sus videos en internet, sino la calidad que imprima en sus producciones, ya sea desde la mano de una disquera o de las arcas de su independencia.
iTunes, Amazon y Noise Shop son algunas opciones para los artistas que no cuentan con capacidad de distribución. Quienes se aferren al CD pueden conseguirlos en las presentacionesen vivo, aunque también es recomendable seguirles el rastro vía redes sociales o su sitio web para saber con exactitud en qué tiendas han logrado cobertura.
Hay bandas y artistas que nunca necesitaron la mano de una productora para distribuir su música y posicionarse por sus propios medios en la escena musical, sobre todo en el rock y géneros más pesados.
Una de las bandas de rock más importantes a nivel nacional es Disidente, banda originaria de Guadalajara que a 12 años de su creación es una de las favoritas de los tapatíos, capaz de congregar multitudinarios públicos en sus presentaciones en vivo, apoyados sólo por otras bandas.
“Creemos que una de las ventajas de ser independientes es que se pueden hacer cosas muy chidas sin grandes inversiones. A nosotros lo que nos interesa es tocar, no si es un lugar grande o pequeño. Así sea en un foro masivo o un bar, con el mejor sonido o con amplificador chiquito”, platicó Alex, el vocalista.
¿Quién dijo que “independiente” es sinónimo de “desempleado”? Incluso se llega a relacionar con proyectos nuevos que le buscan por su lado. Aquí los ejemplos de artistas consagrados que se sublevaron a su productora y apostaron por la famosa leyenda televisiva “¡hágalo usted mismo!”.
Pepe Aguilar – En pleito legal
“Por favor, si son mis fanáticos, no compren mis discos editados bajo el sello de Musart”, declaró el artista hace unos meses sobre la disquera con la que ha firmado gran parte de sus placas, pero que a decir del intérprete ha explotado sus canciones sin autorización y sin otorgarle sus regalías correspondientes. “Es un abuso. Grabé con ellos 11 discos y han sacado con esos materiales, reciclándolos una y otra vez, hasta en 30 recopilaciones”, caso que llevó a los tribunales y a dos años de litigios no se ha resuelto, mientras tanto, hace una petición: “Si alguien quiere las canciones que contienen esos discos, preferiría que las adquieran por internet, en tiendas en línea”.
Y para lanzar su reciente disco, Negociaré con la pena, se valió de su propia casa disquera en sociedad con Sony, Equinoccio.
Intocable – Por la economía de sus fans
La banda texana de 17 años de carrera sufrió una carestía de ventas de sus discos hace un par de años, específicamente con 2C, publicado por su ex casa productora EMI.
“Antes ibas a las tiendas y éramos los más caros. (Ahora) el álbum cuesta menos que antes, sabemos cuánto están los discos, sabemos cómo podemos cortar costos y que la gente se sienta cómoda y los compre”, contó Ricky Muñoz, el vocalista, a mediados de año en una entrevista cuando ya h abían lanzado Intocable 2011 bajo su propia disquera, Good iMusic.
“Sentimos que nos hemos deshecho del intermediario y estamos pasando el ahorro a los admiradores”, agregó el artista, quien también compartió con este medio que “estamos muy emocionados con esta etapa porque nos permite ser dueños de nuestra música y obtener mejores beneficios sobre cada disco”.
El Gran Silencio – Cansados
Luego de estar en la cima del éxito y de poner en alto el nombre de la ciudad que los vio nacer, Monterrey, los creadores del Chuntaro Style optaron por probar suerte de manera independiente luego de que se sintieran oprimidos por la disquera que les editó prácticamente todos sus discos, así que con el álbum Revolusound contra systema dieron por terminadas las relaciones con EMI.
“Estuvimos haciéndolo en los tiempos libres, nunca dejamos de estar tocándolo a diferencia de lo que hacíamos cuando estábamos con una disquera, que nos separaban unos cuatro meses para encerrarnos. Ya como independientes nos dimos el lujo de hacerlo como nos diera nuestra gana y cuando tuviéramos dinero para el estudio”, contó Cano, el vocalista.






















1 Comentario
Deseo Por favor, la musica grupera de exelencia, que escuchabamos en los años 90 con biena letra y calidad interpretativa y que desaparezcan esas bandas que son una basura en musica, es por eso que han perdio bastante espacio ya hace varios años en sudamerica los gruperos tan respetados que han sido, por nada mas que meterse a la cochinada de la musica duranguense.